martes, 4 de agosto de 2009

Con los ojos cerrados...


...te vi en la oscuridad y te escuché en el silencio. Estabas radiante como siempre y como nunca, tu aroma llenó mi ser y de mi rostro sólo salían sonrisas. Fui feliz en un instante de esos que duran toda la vida.
Toda la vida con los ojos cerrados (creo entonces) sería lo ideal, porque es ahí donde te veo, donde sólo yo puedo recordarte y contarlo sin generar en el otro el mismo efecto.
Con los ojos cerrados y las puertas del corazón abiertas de par en par, eso es lo que hay más allá de la luz...un corazón que espera y no desespera porque sabe que el encuentro llegará. Aunque no puede afirmar cuándo, asegura que vendrá y se hará luz...y nos hará luz.

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